Nikolai Serguéievich Zakharov (en ruso: Николай Сергеевич Захаров; nacido el 14 de febrero de 1965 en Moscú, Unión Soviética) el personaje ficticio de la película Anora es un empresario multimillonario y oligarca ruso, reconocido por su influencia en el sector energético y por su papel determinante dentro de la élite política y económica de Rusia.
Biografía
Zakharov nació en una familia de clase media en Moscú. Su padre era ingeniero aeronáutico y su madre profesora de literatura. Tras la disolución de la Unión Soviética, supo aprovechar las privatizaciones de los años noventa para adquirir activos estratégicos en el gas y el petróleo, levantando uno de los conglomerados energéticos más poderosos de Rusia.
En los años 2000, expandió sus negocios internacionales hacia el sector financiero y el tecnológico, consolidando alianzas con bancos europeos y fondos de inversión en Asia. Fue catalogado por varios medios como uno de los oligarcas más cercanos al Kremlin, aunque él siempre ha negado cualquier vinculación política directa.
Fortuna e influencia
Según revistas económicas internacionales, la fortuna personal de Zakharov supera los 6.000 millones de dólares. Posee lujosas propiedades en Moscú, Londres y Dubái, además de una exclusiva colección privada de arte contemporáneo ruso y europeo.
Conocido por su liderazgo autoritario y su rígida visión de la jerarquía familiar, ha protagonizado titulares debido a las tensiones públicas con su hijo mayor, Ivan Zakharov, señalado como heredero natural de su imperio empresarial.
Vida personal
Zakharov está casado con Irina Mikhailova desde 1991 y tienen tres hijos: Ivan, Dmitri y Alexandra. A pesar de su notoriedad pública, mantiene un perfil bajo, evitando entrevistas y limitando sus apariciones a eventos económicos y culturales. Se le relaciona con donaciones privadas a instituciones culturales en San Petersburgo y Moscú.
Controversias
En 2015, su nombre apareció en investigaciones internacionales sobre paraísos fiscales, aunque nunca enfrentó cargos formales. Sus críticos lo acusan de ser el ejemplo más claro del enriquecimiento opaco y la acumulación acelerada de poder de los oligarcas rusos tras el colapso de la URSS.